diario berlinés _ 2

Sé que a partir de cierta edad la visita de los padres es un rollo patatero. También sé que dentro de lo malo, puede que lo peor toque a la madre, especialmente cuando en lugar de preparar comidas favoritas y ordenar la ropa, invita a que esta tarea la hagan los retoños por si mismos. Que le vamos a hacer. En el gran teatro del mundo, a cada uno le corresponde ocupar y jugar su papel lo mejor que puede.

Al margen del ya de por sí engorroso pero inevitable conflicto generacional, ¿cómo se puede explicar a una persona que la importancia de mantener el orden en sus cosas está directamente relacionada con la superficie y el volumen del que se dispone para desarrollar una convivencia respetuosa? ¿Que no es cuestión de fastidiar a nadie en particular, sino de reconocer la realidad y procurar amoldarse a las circunstancias existentes en cada momento sin perder de vista la esencia de las individualidades?

.

Sé que esto no ha hecho nada más que empezar y que es bastante improbable que los cambios se produzcan a corto plazo. Probaremos, por tamaño, por color, por forma y por funcionalidad. Quien sabe, igual damos con el código oculto. La esperanza es lo último que se pierde. Dicen.

Dieser Beitrag wurde unter arte veröffentlicht. Setze ein Lesezeichen auf den Permalink.

Kommentar verfassen

Trage deine Daten unten ein oder klicke ein Icon um dich einzuloggen:

WordPress.com-Logo

Du kommentierst mit Deinem WordPress.com-Konto. Abmelden / Ändern )

Twitter-Bild

Du kommentierst mit Deinem Twitter-Konto. Abmelden / Ändern )

Facebook-Foto

Du kommentierst mit Deinem Facebook-Konto. Abmelden / Ändern )

Google+ Foto

Du kommentierst mit Deinem Google+-Konto. Abmelden / Ändern )

Verbinde mit %s