reflexiones para un verano

No es la primera vez y seguro que no será la ultima que utilizo este espacio para agrupar mis sentimientos por un lado y ordenar mis pensamientos por el otro en búsqueda de una mínima claridad para seguir adelante en tiempos tan revueltos como estos.

Tampoco es la primera vez y seguro que no será la ultima que en este blog hago mención de un tema que desde hace tiempo me tiene totalmente conquistado:

RENTA BÁSICA INCONDICIONAL

He visto la película „Bedingugnsloses Gundeinkommen _ Ein Kulturimpuls“ (Renta básica incondicional _ un impulso cultural) de Enno Schmidt y Daniel Häni no sé cuantas veces, con y sin subtítulos en español, sola y en compañía, y cada vez que la veo me emociona su planteamiento: un reto cultural para la Humanidad frente al Nuevo Milenio, un deseo de avanzar hacia un futuro más igualitario.

Empezamos Juanjo y yo a seguir el Partido Pirata, especialmente el alemán, desde que incorporó la Renta Básica en su programa electoral, y desde que Susanne Wiest entró a formar parte del partido. Intentamos incluso, unas Navidades, aprovechar la conjuntura y la buena voluntad de Felix Coeln, miembro la Kölner Initiative Grundeinkommen e.V.. gallego de nacimiento y residente en Alemania, para que en un viaje a Galicia se parase en Aguilar de Campoo para darnos una charla….

También seguimos desde hace tiempo muy de cerca la Red Renta Básica y procuro mantenerme al corriente de las publicaciones, aunque no siempre lo consigo; y me los guardo para momentos de más calma. Menos mal que lo saben, hasta lo tienen previsto y sacan de vez en cuando libros electrónicospdfs monográficos sobre el tema…..(no sé si os dáis cuenta, pero estoy preparando la „lectura recomendada“ del verano 2014 )

Juanjo tuvo la ocasión de asistir a una charla de Daniel Raventós en Santander y yo rastreo de vez en cuando las redes para pillar alguna grabación de una charla de por ahí y por allá.

En fin, y todo lo que leo y oigo se va asentando como la tierra fértil que trae el agua, todo lo que leo y oigo, da alas a la imaginación o mejor dicho, como en la película que mencioné antes: todo lo que leo y oigo es como un soplo de aire debajo de las alas de mi imaginación.

A veces me sorprende la vehemencia y la negatividad con la que alguna gente, incluso buenos conocidos y personas con conceptos vitales supuestamente afines, reaccionan ante este tema. Entiendo que hay un amplio abanico de razones que motivan en los demás este rechazo (desde la ignorancia, una especie de venganza generacional _si yo he trabajado duro, ¿qué te hace pensar que tú no lo debes hacer?_, o un miedo inconsciente ante las consecuencias que esta herramienta puede desencadenar en todos los ámbitos de nuestra vida), tan amplio como lo es el abanico de las razones  que me hacen llegar a la convicción que la RENTA BÁSICA INCONDICIONAL puede ser una herramienta excelente para construir un futuro mejor y una sociedad más igualitaria.

Para decir la verdad, si las tuviera que enumerar, ni siquiera supiera con cual empezar. Dejando aparte el recurrente argumento en su contra, la cuestión de la financiación, primero porque no soy economista ni quiero serlo, y segundo porque en Internet se encuentran respuestas argumentadísimas por parte de quienes sí lo son, y dejando aparte otro de los motivos más frecuentes en contra de la RENTA BÁSICA INCONDICIONAL, que es el de la holganza crónica que parece emanar cada poro del cuerpo de quienes estamos a favor de la misma, voy a intentar hacer un breve repaso por todos los argumentos que a mí me sirven para defenderla y desear su aplicación. Algunas son de índole puramente  personal y puede que no resulten transferibles a otros contextos vitales; otros, sin embargo, pueden servir para la reflexión y para el debate, que es lo que me interesa, que se imagine un mundo CON renta básica, que se piense, que se hable y que se anhele…..

Como ARTISTA:

Haciendo caso omiso a la gente que clasifica a los artistas como parásitos sociales, a aquellos a los que les gusta seguir pensando que vivimos del aire y del amor al arte; y a los que entienden el arte como un mero lujo, un capricho, una extravagancia, un disparate, un sinsentido…… quiero centrarme en una particularidad que nos es común a todos los que nos dedicamos a la actividad artística, independientemente  de la(s) disciplina(s) que hemos escogido para dar respuesta a la urgencia que sentimos por expresar y compartir con nuestros conciudadanos las emociones, las reflexiones y las reivindicaciones a través de nuestra obra: En la mayoría de los casos, el proceso creativo y el trabajo artístico que lleva del principio al final, es decir, de la inspiración a la pieza, es un proceso de mayor o menor duración pero casi siempre se sitúa fuera de lo que la sociedad concibe como rentable, productivo, eficiente en términos capitalistas.
Si yo hiciera un cálculo de las horas empleadas en cada uno de los tapices mios, desde el momento en el que mi mente empieza a centrarse en un tema, pasando por el dibujo, el cartón, la preparación del telar y la ejecución del tejido, y aplicara, por ejemplo, la tarifa de mano de obra de mi mecánico de coches (no por ser ni alta ni baja, sino por ser una unidad de medida socialmente reconocida, no discutida y asumida a través de su pago) obtendría un precio tan alto que resultaría dificultosa, casi imposible, su venta en el ámbito social en el que me suelo mover. De ahí que el mercado de arte es lo que es, funciona como funciona, se compra arte donde se compra y se expone o, mejor dicho, muchas veces se almacena como se almacena. De ahí también que la mayoría de la gente lo concibe como minoritario, como elitista, como cosa de ricos, y se conforma con el „consumo“, la visita al museo y, como mucho, la adquisición de una réplica, un poster, una postal……
¿Que pasaría, si el proceso de creación, la actividad artística y con ello la supervivencia del artista estaría desvinculada de lo que puede obtener el/la autor/a a través de la venta de su obra?

Para mí, como artista, pasaría algo tan sumamente deseable como que: 1. podría dedicarme a lo que realmente quiero _ tejer tapices narrativos _ sin sentir la angustia por el hecho de que las horas de dedicación no encuentren un retorno económico y las facturas corrientes el dinero necesario para ser satisfechas; // 2. podría estipular, en cada caso, un precio justo, teniendo en consideración mi contextos vital y el de la persona interesada en su compra, por lo que se produciría una especia de „democratización de la convivencia con obras de arte“, incluso podría contemplar un renting, leasing…….. una cesión temporal, y con ello una estimulación y educación artística a pie de calle, en el ámbito cotidiano, no museístico….., allanando todos los umbrales posibles; // 3. podría  transmitir mis conocimientos, mantener vivo el oficio, darle proyección hacia el futuro, hacerlo atractivo, válido y accesible para las personas jóvenes, para que sigan explorando, experimentando, investigando, fusionando…..  Pero el arte no sólo tiene la faceta tangible, la de la producción de obra, sino también la intangible, la del desarrollo integral de las personas y con ello de los colectivos y las sociedades a las que pertenecen, que por ser lo que es resulta tan difícil de medir, en presencia, en ausencia e importancia, y por ello pasa tantas y tantas veces desapercibida y unas cuantas veces intencionadamente omitida. Nuestra capacidad de imaginación, nuestra curiosidad y nuestra creatividad nos diferencian como seres humanos de los animales. Atenderlas nos hace más conscientes, más tolerantes, más coherentes y más preparados para afrontar momentos difíciles con dignidad. Poder enseñar a manejar estas herramientas, compartir su uso en beneficio de la dignidad humana, intentar construir con ellas una sociedad distinta es una de las tareas que ejercemos en el día a día desde nuestra vocación artística.
La RENTA BÁSICA INCONDICIONAL sería una vía para desvincular el trabajo artístico en toda su amplitud y trascendencia de la productividad establecida por las leyes del mercado y podría facilitarnos desarrollar nuestras capacidades y ponerlas al servicio de la sociedad y no a servicios del mercado de arte.

Como MUJER

Creo que resulta obvio que para la mujer la RENTA BÁSICA INCONDICIONAL puede ser una herramienta importante en lograr una sociedad que garantice un trato de igualdad entre hombres y mujeres. Rompería con la dependencia económica de la mujer en el ámbito doméstico, y con ello se desplegaría un abanico de libertad de decisión, para ella y para él, respecto de las relaciones sentimentales, las convivencias, los cuidados de mayores y menores, la educación, la integración en el mercado laboral y sus condiciones, la conciliación…… Una vez más creo que poder desvincular el trabajo de los cuidados, del trabajo doméstico, del trabajo de la educación, etc. de conceptos como rendimiento y productividad, y dar valor a estos trabajos y garantizar la libertad de cada individuo para que pueda decidir según sus capacidades y necesidades en cada contexto vital si quiere desempeñarlos o no, en qué medida y cuánto tiempo, ayudaría a que muchos desajustes que ahora sufrimos y sufriremos directa o indirectamente encontrarían una solución casi „orgánica“ y natural. Incluso desde una mirada institucional aportaría soluciones viables a muchas de las cuestiones que en la sociedad actual preocupan y ocupan de forma poco beneficiosa a mucha gente. Viendo además que la integración de la mujer en el mercado laboral no ha conducido a una mayor libertad de decisión respecto al desarrollo de un proyecto vital en igualdad de condiciones, sino que en la mayoría de los casos ha provocado que en una unidad familiar las dos personas responsables de su sustento tengan que trabajar fuera del hogar más luego negociar con mayor o menor éxito la distribución equitativa de las tareas domésticas y de cuidado, con la consiguiente sensación de insatisfacción, que puede llegar hasta un cargo de consciencia por sentir culpabilidad por „no alcanzar“ el objetivo, por falta de tiempo, o falta de fuerzas…… creo que la RENTA BÁSICA INCONDICIONAL podría ser una  herramientas más en facilitar el desarrollo de una sociedad en la que existan diferentes modelos vitales entre las que los indicviduos pueden elegir el que más se ajuste a sus necesidades y convicciones.

Como MADRE

Como madre me tranquilizaría enormemente pensar que con la RENTA BÁSICA INCONDICIONAL quedaría garantizada la emancipación de mis hijos de su hogar materno/paterno de forma INCONDICIONAL. Es decir que no tengan que someterse desde muy joven a la dinámica de la competitividad a través de rendimientos escolares, académicos, laborales para optar por becas o ayudas varias, sino que puedan dedicarse a estudiar, a formarse profesionalmente desde una estabilidad económica que permite emancipación, autonomía y movilidad en función de sus necesidades interiores, no en función de la presión exterior. Poder probar, errar y rectificar sin que haya un castigo, una pérdida de puntos en la carrera curricular; explorar los márgenes de sus capacidades con plena libertad para que encuentren su lugar, el lugar desde el cual realmente sean „de provecho“ para ellos mismo y para la sociedad a la que pertenecen. Si algo hemos conseguido en las ultimas décadas es que nuestros jóvenes tienen cada vez más acceso a mejores herramientas de formación. Otra cosa es que las quieran usar o las sepan utilizar, pero a aquello que sí lo quieren hacer, creo que debemos facilitarles como sociedad el margen necesario para poder hacerlo, y no me refiero aquí a la exclusiva vía de la excelencia académica, que tiene a veces un fundamento bastante perverso, sino a incentivar que las personas jóvenes sean conscientes de ser dueños de su vida y que ésta cobre sentido para ellos y todos los demás en la medida en la que puedan encontrar „su lugar en el mundo“, sea por la vía académica, por la laboral, por la vivencial, por la artística, por la social………

Como PROFESIONAL AUTÓNOMA

Desde hace años me peleo por el reconocimiento de un estatuto de trabajadores autónomos que recoge la situación real de la mayoría de los que pertenecemos a este colectivo: que sea realista, es decir flexible, progresivo y que tenga en cuenta las particularidades de cada profesión, con sus limitaciones inherentes de productividad, con sus tempos de ejecución y sus capacidades de venta en un restringido mercado de ofertas y demandas supuestamente „libre“. Siempre he renegado de la posibilidad de crear una asociación „ficticia“, o mejor dicho „funcional“, que alivia la presión fiscal y de Seguridad Social y permite contrataciones con entidades públicas y acceso a subvenciones, aunque sé que muchos profesionales, también en el ámbito artístico y cultural, recurren a esta herramienta para poder funcionar y sobrevivir. No consigo integrar esta formula en mi vida profesional, y muchos de mis amigos dicen „y así te va“. ¿Tengo yo los conceptos al revés o es la sociedad que me rodea y en la que tengo que funcionar la que está montada al revés? Digo „al revés“, porque bloquea, paraliza, margina el potencial humano, como productor y como consumidor, de mucha gente que quisiera formar parte activa de la sociedad, buscar activamente trabajo en su campo de actividad, desarrollar su trabajo, aportar en la medida de sus posibilidades, crecer y hacer crecer…… Sin embargo, a la hora de la verdad, y echando la vista atrás, he ido acumulando meses, trimestres, en los que me he balanceado entre el „ni para morir, ni para vivir“, meses y trimestres y años incluso, en los que la poca producción, el poco trabajo realizado, no me dio para vivir ni mucho menos para sostener a las personas que de mi dependen actualmente. Pero sigues, porque quieres sentirte activa, aunque no sea en el desarrollo, al menos en la búsqueda, porque poder facturar cuando entra un trabajo es poder aceptar trabajo con cierta garantía y cierto poder de reclamación respecto a „impagos“, etc. , es, en definitiva, el poder de profesionalidad que todos los autónomos defendemos y anhelamos en nuestra lucha por el reconocimiento de este estatuto. Si otros países europeos lo tienen ¿por qué no lo tiene  España? Que hace pensar a este estado que puede prescindir de un colectivo que por sus características es uno de los colectivos más importantes respecto de la cohesión laboral y social porque por su heterogeneidad une y vincula muchos sectores y colectivos a través de su actividades en calidad productores de objetos y servicios y consumidores de productos y servicios. ¿De qué viene este empeño de controlar, restringir hasta estrangular este sector de la población activa? No lo entiendo, no lo entenderé nunca, pero sí entiendo que la RENTA BÁSICA INCONDICIONAL podría ayudar  a mucha gente en una situación parecida a la mía a desvincular su situación laboral de los altibajos del mercado, ajenos a su capacidad y la calidad de su trabajo,  y poder dar continuidad a su actividad profesional sin el desgaste que ahora conlleva. Entiendo que esta sociedad nuestra debería consensuar que diferentes fórmulas laborales sean viables, también la de la autonomía profesional, sin que dependa de la capacidad de resistencia o del tejido de apoyo alternativo (familiares y amigos) de cada uno.

Como NUEVA POBLADORA

Llevamos ocho años en el medio rural. Venimos de Madrid con un enorme cansancio de la gran urbe y una necesidad de reencontrarnos con la Naturaleza, con la dimensión humana y con un entrono que nos permitiera recuperar la armonía entre el tempo interior y el tiempo exterior. Desde el principio nos enfrentamos a tres obstáculos iniciales: 1. encontrar una vivienda en alquiler, porque no queríamos ni podíamos comprar; 2. encontrar la manera de subsistir; 3. integrarnos en una sociedad „poco receptiva para nuevas aportaciones“, en la que „la gente de fuera“ siempre será la gente de fuera y la gente de fuera al final forma un grupo minoritario y aparte de „los de aquí“. ¿Y cómo puede la RENTA BÁSICA INCONDICIONAL influir en la eliminación de estos obstáculos, que son _ creo_  que bastante generalizables. El medio rural es uno de los ejemplos en los que se nota quizá de manera más dolorosa la brecha, la brecha de edad, de desarrollo y bienestar, de identidad, de pertenencia, de innovación, de disponibilidad de infraestructuras, cohesión social y diversidad en el tejido empresarial….. y un largo etcétera. Hemos visto a lo largo de los años que la mayoría de los programas y las medidas institucionales han fracasado o al menos no han surtido el efecto deseado. En los años que llevamos aquí hemos visto como ha llegado gente „nueva“ a cuentagotas, que se ha ido dispersando por el territorio inmerso en la lucha por la supervivencia, y otra ha tenido de irse después de un tiempo, y puede que nos toque seguir sus pasos. No es solo la dureza de la vida en el campo, que la dureza es un reto superable; influyen muchos factores, desde los sociales, la dificultad de la integración, por ejemplo, hasta los económicos, encontrar la manera de vivir de lo que uno quiere hacer. Creo que el medio rural español, en general, sufre desde hace tanto tiempo un sangrado poblacional tan abundante, que va a ser cada vez más difícil recuperarlo. En los pueblos abundan casas vacias, abandonadas o infrautilizadas y sin embargo no son accesibles para quienes quieren venir a vivir aquí, bien por su precio de adquisición en relación con el estado de conservación en el que se encuentran, bien por la dificultosa tramitación en relación con la compra_venta, la reforma, la conversión en empresa o negocio……; las infraestructuras escasean, lo que produce una sensación crónica de constante sobreesfuerzo en materia de movilidad, de acceso a formación, ocio, cultura, sanidad, etc………; las estructuras sociales se han quedado muchas veces estáticas, enquistadas, y resulta tremendamente difícil abrirlas y dinamizarlas para que la cohesión social vuelva  a ser una realidad y, sobre todo, para garantizar una diversidad mucho mayor respecto a modelos vitales y profesionales. No podemos pensar en „repoblar“ el campo con gente que quiere vivir del campo. Tenemos que pensar en la gente que quiere vivir en el campo, gente con alma urbana y espítitu rural, gente con corazón rural y curiosidad urbana, gente con mente abierta, nómada……. y esta gente tiene que venir „en masa“ para no diluirse en lo existente, tiene que tener fuerza suficiente para poder cambiar tendencias, tiene que tener la posibilidad de probarse, poder quedarse el tiempo justo en el territorio en el que siente que su estancia tiene sentido, que el trueque entre lo que aporta y lo que recibe mantiene un equilibrio sano; tiene que haber la ocasión de llegar y en la primera toma de contacto poder detectar las necesidades y carencias del territorio y las aportaciones particulares y colectivas que pueden convertirse en solución. Tiene que haber este tiempo de recolocación, pero no lo hay si todos los que llegamos tenemos la urgencia inmediata de encontrar respuesta a estos tres obstáculos iniciales: vivienda, sustento, integración. ¿Que cambiaría con la RENTA BÁSICA INCONDICIONAL? Desde mi punto de vista cambiaría unelemento esencial: la libertad de decisión y la capacidad de probar. Poder venir a un medio rural sin tener que hipotecar, manteniendo la movilidad, para que la estancia en el territorio, si se hace duradera,  no sea atadura forzosa  sino arraigo natural. Una vez más, desvinculando la cobertura de las necesidades básicas de tener o no tener trabajo, vivir o no vivir en un lugar u otro….. se logra mayor libertad y mayor ajuste a que las personas se ubiquen ahí donde realmente quieren estar y que sean lo que realmente quieren ser.

Lo piense como lo piense, siempre vuelven a aparecer los tres términos esenciales: desvinculación, libertad de decisión, movilidad. Imaginarse una ciudadanía libre a la hora de poder imaginar y realizar su proyecto vital para mi sería un auténtico impulso cultural, un reto cultural para la Humanidad frente al Nuevo Milenio, un deseo de avanzar hacia un futuro más igualitario. No sé si lo veré, pero como dicen los que saben: el futuro no existe, el futuro hay que imaginarselo, pensarlo y luego hay que andar en su busca. A mi, imaginarme un futuro desde la implantación de la RENTA BÁSICA INCONDICIONAL y los efectos dominó que provocaría en todos los ámbitos me parece tan hermoso que no dejaré de soñarlo, de hablar de ello, de reivindicarlo, defenderlo y desearlo; y todos juntos, en un nuevo pacto social hasta podríamos lograrlo.

Mi camino hacia un futuro más igualitario, más libre, más justo irá por esta senda. Encantada de encontrarme con vosotros en ella y caminar juntos, encantada en descubrir más herramientas en este camino, que los habrá……

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