Marchas reivindicativas _ I (fractura hidráulica)

Es curioso como la vida, a veces, te hace partícipe de un sinsentido para el que algunos sin sentido buscan justificación. No sólo eso, sino que de repente ves como pone en peligor no sólo tu proyecto personal, vital, el de tu familia y de mucha más gente que vive en y del territorio que compartimos, sino también este maravilloso bien común que es la Naturaleza, formando paisajes únicos, dando cobijo a una fauna y flora sumamente rica, recurso que a muchos de nosotros nos hace olvidar _por momentos_ las desventajas que aún hay que asumir cuando uno decide quedarse, volver o venir a vivir a una zona rural. Todo eso a cambio de un supuesto beneficio para el desarrollo o el bienestar de la sociedad, según dicen; ¿no será más bien un negocio de unos pocos a costa de todos, con daños irreparables a corto, medio y largo plazo?

Bien, nosotros somos de los que hace seis años hemos decidido venir a vivir a un territorio rural, imaginándonos que no iba a ser fácil, descubriendo que es mucho más difícil de lo que nos imaginabamos, aprendiendo a acceptar muchas pequeñas realidades contra las que no se puede luchar y luchando por muchas pequeñas utopias que podrían hacerse realidad,  intentando redefinir para nosotros lo que sigifica  rural-urbano y transmitirlo en nuestro día a día,  insistiendo en cuestionar una imágen, una concepción  pesimista, desolador y rendida de las zonas rurales sufridoras de despoblación y abandono administrativo, comprometiendonos en la medida de nuestras posibilidades con el entorno, la cultura, el paisaje y su gente, aportando energía y tiempo vital, iniciativas y proyectos que entendemos pueden abrir una ventana a un futuro algo más igualitario, justo, sostenible.

Y resulta que este intento de vivir consciente, pausada- y responsablemente con uno mismo, con los demás y con el entorno, se ve constantemente amenazado por proyectos que afectan directa- y, según mi opinión, negativamente, este delicado equilibrio que queremos mantener, entre la conservación razonable y la innovación sostenible, entre el  el desarrollo iamginativo y creativo,  y la búsqueda de nuevas opciones, individuales o colectivas, al actual modelo energético, económico y social.

Algunos proyectos son „viejos“, como el macroproyecto infraestructural del AVE a Santander, otros casí ya crónicos, como la proliferación de parques eólicos por doquier, unos puntuales, aunque con amplio alcance, como el del Vertedero de Valderredible, otros nuevos y „ocultos“ para el territorio, como el de la fractura hidráulica. Todos ellos parecen encontrar una justificación en la despoblación de la zona, y la dispersión geográfica de la reducida población que hay, o dicho al revés: en la falta de masa crítica. Como si el bajo número de habitantes fuera la justificación para un  „mal menor“, sin tener en cuenta el mal incalculabre e irreparable que proyectos de esta indole causan a la ya maltrecha Naturaleza.

Lo bueno dentro de lo malo es que aprendemos, aunque sea a la fuerza, a organizarnos; a hacer frente común ante este tipo de amenazas contra todas las personas que vivimos en este territorio y nos une la sentida necesidad de protegerlo, con sentido común y decisión, ante el sinsentido que nos quieren imponer.

Lo bueno, dentro de lo malo, es que aprendemos también a utilizar los recursos informáticos para hacer fluir la información, para coordinarnos, para convocar y debatir, para aprender, entender y difundir. Hay un gran trabajo hecho en el blog de la plataforma FRACTURA HIDRAULICA NO, donde está reunida mucha información relevante sobre el tema (¡Gran trabajo!). Hay dos grupos en fb que „pillan“ cerca de aquí, el de Burgos (Fracking en Burgos? no, gracias!!) y el de Cantabria  (No Fracking en Cantabria),  y hay más en La Rioja, en el País Vasco….. Hay asambleas, los medios de comunicación, unos  más otros menos, se hacen  tímidamente eco del tema (El escarabajo Verde), hay ayuntamientos que toman postura en Cantabria, en Alava y en Burgos, etc.

Y nos reunimos en marchas reivindicativas para hacer visible y ver sobre el territorio cuál es el alcance de este sinsentido. Nosotros pudimos participar en la marcha organizada el pasado 25 de marzo contra el permiso de Bezana-Bigüenzo, que fue concedido en diciembre de 2009 por parte del Gobierno de España a las empresas Gas Natural y Repsol, para la exploración de gas natural no convencional.

Aquí una selección de fotos tomadas durante la marcha al Monte Bigüenza:

Punto de partida: Loma Somera, Valderredible, Cantabria. Escuchando a Miguel, integrante de la Plataforma para la Defensa de los Valles del Sur de Cantabria, quien explica el  el recorrido a los participantes.

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aún hay vida en las charcas, los riachuelos y los manantiales de nuestro teritorio…

Con el destino ya a la vista…

arriba: in situ, explicaciones sobre la técnica de la fractura hidráulica, la situación de los permisos en Cantabria y en Palencia, las iniciativas en marcha…..

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ajeno a todo ello, pero con las espuelas puestas…

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