la bitácora del fin de semana (2) – viernes

Viernes, 26 de marzo. 20:30 horas.

MESA REDONDA: “Mujeres “de cine”, mujeres detrás de la cámara”.

Lugar: Espacio Cultural la Compasión.

Dña. Pilar Aguilar Carrasco, Ensayista y crítica de cine y televisión.

Dña. Tamara García Iglesias, Directora-Guionista de cine y Directora del Festival de Cortos de Aguilar de Campoo.

Dña. Isabel de Ocampo, Directora de Cine y socia de CIMA (Asociación de Mujeres cineastas y de medios audiovisuales).

Modera: Rut Pérez Martín, “Asociación de Mujeres por la   Igualdad-Tejiendo Cambios”

Actividad organizada en  colaboración  con la Concejalía de Cultura del Ayto. de Aguilar de Campoo.

Desde hace tres años vivimos cerca de Aguilar y disfrutamos con sus actividades culturales cuando hay afinidad de gustos y preferencias. Una de las cosas que más aprovechamos en familia, además del Festival de ARte en la CAlle, en agosto, es el Festival de Cortometrajes que este año, en diciembre, celebrará su vigésimo segunda edición. Cuatro días intensivos de cine, una programación ambiciosa, con ciclos de animación, de cine iberoamericano y, desde el año pasado, con un ciclo de cine europeo de mañana-tarde, que a mí me dejó impresionada; aparte de las sesiones oficiales por las noches. Un festival que tiene la suerte de contar con un buen equipo y, en la persona de Tamara García, con una maravillosa directora artística. Un festival que nos desordena los días, porque apenas sacamos tiempo para comer. Lea va y viene, casi no se la ve en casa, porque colabora activamente. Un festival de propuestas más o menos elaboradas, de ensayos, de pequeñas joyas o de desaciertos, según a quien preguntes y según quien las vea, pero nadie puede negarle al festival y al corto la diversidad que entrañan estas pequeñas piezas de arte, por su duración en el tiempo, no por la trascendencia que pueden alcanzar en el espectador.

Desde que he entrado en contacto con este género artístico, me ha llamado la atención la poca participación de mujeres cineastas, no sólo en las proyecciones oficiales (el último año sólo hubo un corto hecho por una mujer), sino antes incluso, en la presentación de las obras, porque por suerte contamos con una mujer en la dirección del festival, lo que hace suponer que el enfoque de género, si es que hay que aplicarlo,  está teniendo en cuenta, si es que hay que hacerlo.

Este hecho, junto con la circunstancia de que la “Asociación de Mujeres por la Igualdad –Tejiendo Cambios” en el marco del festival otorga un premio al mejor corto dirigido por una mujer, requisito de premio que yo, para adelantar, no comparto, ha sido uno de los motivos por los que el quinto marzomujer, el programa de formación y cultura organizado por la asociación a lo largo del mes de marzo aprovechando la coincidencia con el Día Internacional de la Mujer, incluía esta mesa redonda en la que intervenían tres mujeres del mundo del cine.

Tengo que reconocer que me fui con el corazón inquieto, porque el asunto me interesa, pero también porque me afecta, no tan directamente desde la perspectiva del cine, pero sí como mujer creadora, como artista, porque creo que los problemas con los que nos encontramos pueden ser muy parecidos…..

Ahora que contamos con el espacio de la Compasión para estos eventos da gusto verlo tan lleno de gente, aunque yo echaba de menos a los hombres. Había tres representantes del género masculino, y había muy poca gente joven, dos asignaturas pendientes para estos foros de debate.

Hay que agradecer a cada una de las tres participantes su esfuerzo por venir y por exponer cada una de ellas una mirada distinta a través del prisma con el que vive, siente, ve y analiza este mundo del cine desde fuera y, sobre todo, desde dentro.

Las estadísticas que aportó Pilar Aguilar eran elocuentes en lo que se refiere a la participación de hombres y mujeres en festivales de cine. Me resultó un poco ambigua en lo que atañe a la interpretación de algunas de ellas, porque el que los personajes de mujeres resulten más convincentes, más creíbles en las películas de mujeres, me parece obvio, como lo es al revés. Al fin y al cabo, cada uno relata lo que mejor conoce, donde más seguro se encuentra, donde más puntos halla de identificación. Por ello, en el esfuerzo por conseguir un mundo en igualdad, a mí, personalmente, me interesan cada vez más aquellas películas que entran en este campo de transición, donde directoras crean de forma creíble a personajes masculinos, y donde directores crean igualmente creíbles personajes femeninas, porque me gusta creer que es síntoma de que uno y una se ha esforzado por entender el sentir y pensar del sexo opuesto y ha logrado avanzar hasta el punto en el que es capaz de plasmarlo en su obra. Ahí es donde para mí surge la magia de la igualdad, y por ello me gustó tanto el corto de Gorka Cornejo que vi hace dos años (Yo solo miro) porque tenía la sensación que su personaje femenino era creíble, me llegó y llenó de emoción. Este acercamiento es el que me gustaría poder premiar, el acercamiento de la comprensión del otro. Porque sigo opinando que en un espacio como el festival de cortos deberían premiarse en primer lugar las obras, después los autores.  Si voy al museo, veo primero las obras y luego me acerco a ver quién las ha pintado, si voy al cine no hago distinción entre cine hecho por una mujer o por un hombre, porque lo que me interesa es la obra. Al igual que yo, cuando hago arte, y nos englobamos todos en una definición “neutra”, como la de “artista”, lo hago como una persona que responde a la necesidad de exteriorizar su pensar y sentir bajo unos criterios estéticos, técnicos y narrativos sumamente personales, luego puede que como mujer, o como hija, o como madre, como ciudadana comprometida, como alemana, o como forastera, como textil, o como……

Me gustó mucho la reflexión de Tamara García sobre este trabajo íntimo que debería hacer cada mujer que quiera acerca de su concepto de cómo ser mujer hoy en día. Evidentemente no hay una sola verdad, me encanta la imagen que evoca Jiddu Krishnamurti, cuando dice que la verdad es como una gran pradera en la que cada uno tiene que encontrar su propia senda. No hay una verdad de cómo debe vivir una mujer su condición de ser mujer, igual como no hay una “verdadera” mujer, como a veces nos han intentado hacer creer. Lo que sí es innegable es que la vida para la mujer ha cambiado y el cine tiene la obligación de reflejar este cambio si quiere ser creíble y no hacer “trampa”, como bien dice Tamara.

Me gustó también mucho lo que nos contó Tamara sobre esta faceta que tan a menudo se pone sobre la mesa cuando se habla de trabajos de dirección, dentro y fuera del cine: me refiero a aquellos que dicen que a la mujer le cuesta mucho imponerse, ejercer autoridad, decir “no”. También Tamara habló de ello, pero desde el otro lado, porque se ha dado cuenta de que sí sabe decir “no”, pero de otra forma (o caso sólo hay una forma válida de decir que “no”). Entonces, si la persona que hay en el otro lado no es capaz de escuchar y entender esta otra forma de decir “no” es que simplemente no hay entendimiento.

El tercer enfoque lo aportó Isabel Ocampo, además con mucha energía: el feminista. No me creo que realmente nadie del público nunca haya mirado qué significa “feminismo”, pero dejamos que nos guiara por este jardín de rosas y espinas. Su opción en la práctica ha sido la de crearse una pequeña burbuja autogestionada e independiente, en la que es realizadora, productora y distribuidora a la vez. Y forma parte de CIMA; para hacer fuerza común con otras mujeres en situaciones similares. Lo que de su intervención más me llegó al corazón era esta reflexión que hizo sobre si es que el mayor obstáculo para la mujer puede que sea ella misma, en el sentido en que tiene tan asumido este estereotípico concepto de la mujer, que tiene que demostrarse primero a sí misma de qué es capaz. Lo de romper moldes y reinventarse nuevos trajes es una tarea ardua. Yo recuerdo el día en el que estaba trabajando tan intensamente, tan inmersa en mi mundo, que ni me enteré de que Lea, aún siendo un bebé, estaba llorando, no sé si de hambre o de qué, porque nunca he conseguido distinguir el llanto de mis hijos.  En fin, el latigazo de la mala conciencia me lo dí yo misma y cuando se me fue el dolor  reflexioné sobre mi situación y decidí….

No sólo es esta decisión que en un momento de la vida hay que tomar, sobre todo cuando una se dedica al arte, que es la famosa decisión sobre: Yo y Mi Arte, o Yo y Mi Familia. Compaginar las dos cosas me resulta difícil, me parece casi imposible. El arte no tiene horario, la dedicación es entera, es como un remolino que te traga y te escupe en otro mundo. Hacer el viaje de ida y vuelta en función de horarios de biberones y pañales es difícil. Yo sería capaz de olvidarme incluso de recoger a Uli de la parada de autobús escolar. ¿Solución? Renuncio a mi trabajo porque si la entrega no puede ser completa, el trabajo no es auténtico. Pero una vez tomada esta decisión de renuncia temporal y, más tarde, recuperada la autonomía personal en función de la autonomía de tus hijos, es decir una vez pasado el bucle de la “crianza”, resulta que el mundo, concebido tan linear en todo, te hace casi imposible reincorporarte y reanudar la profesión. Desde mi punto de vista es uno de los grandes conflictos para la mujer, quizá unido a esta capacidad desaprendida de entrega sin límite sin que conlleve una mala conciencia. La vida cotidiana se convierte en un ejercicio complicadísimo de elasticidad….. Porque discrepo de que una de las diferencias entre el trabajo con hombres al trabajo con mujeres es que la mujer se ve obligada a pararlo y llamar a ver si quien sea que esté al cuidado de los hijos se haya acordado de darles la medicina…. Desde mi punto de vista, es señal de una falta de capacidad de delegar o una equivocada idea de que nadie puede cuidarlos como tú. Porque si estoy trabajando, tengo que hacerlo con el cuerpo, la carne y el alma y confiar que la persona que yo haya elegido para que me sustituya lo haga lo mejor que puede. Y tengo que ser capaz de olvidarme por este lapso de tiempo de todo lo demás. En fin, es un baile sobre la cuerda floja para todas las que hemos decidido subir al poste….. requiere habilidad, fuerza, energía…..

En fin, después de casi tres horas de debate, en el que gracias a la intervención de algunas mujeres „del 46“ de entre el público surgió un momento muy bonito de intercambio y complicidad intergeneracional, sigo preguntándome: ¿por qué tan pocas mujeres en los cortos, un foro que se abre a la gente jóven, la que acaba de  consumir su formación teórica, la que me quiero imaginar llena de ganas tremendas de hacer, de probar, de experimentar, la que tiene muchas cosas nuevas que contar o cosas viejas con otra mirada; la que todavía no ha tropezado con las barreras invisibles que la esperan en el mundo profesional aún saturado de miradas masculinas en los momentos decisivos de elegir, de apoyar, de financiar….

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Eine Antwort zu la bitácora del fin de semana (2) – viernes

  1. gorka schreibt:

    gracias por tu comentario! un beso enorme y felicidades por este espléndido blog!!!!!!!!! aún espero el reencuentro

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